domingo, 7 de marzo de 2010

Hoy cuando iba a trabajar, a las 9:15 de la mañana de un domingo, algo ha llamado mi atención.

Normalmente, como es previsible, a esas horas, un domingo, no hay nadie en la calle. Pero hoy había gente esperando el paso de 'algo', habían niños y mayores así que pensé que se trataba de la fiesta de Sant Medir, una fiesta de esas con dinamita y caramelos (así resumidod e manera abrupta).

Pues no. Era la Marató, la cursa o algo de eso. Yo de deporte no entiendo. Pues bien, cuando han pasado los corredores y he visto a la gente animarles no he podido evitar llorar. Ridículo. Pero me ha conmovido ver que esa gente había madrugado un dormingo tan sólo para aplaudir unos segundos y dar unas palabras de aliento. Daba igual quien pasara, animaban a todos. A día de hoy donde ya no existen ni el por favor ni el gracias me ha hecho llorar.

JATETÚ.

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