Me estoy convirtiendo en todo lo que siempre dije que no me convertiría. Normalmente esto suele pasarte cuando estás con alguien, no en una ruptura. Lo peor de todo es que es involuntario, totalmente. Es una situación insostenible que hace que mis actos sean bipolares, variopintos, desvariantes y un largo sin fin de adjetivos. Todo es fuerza de voluntad, o eso dicen, pero si la fuerza de voluntad está en el corazón, no creo que me sea posible utilizarla.
Y es una mierda, porque todo es una mierda. Porque de lo único que tienes ganas es de parar a la gente que sonríe por la calle y explicarles que están equivocados, que todo es una mierda, y que todos esos momentos de sonrisas no les van a compensar, ni se acordarán de ellos, por lo menos temporalmente.
Por lo menos temporalmente es lo único que te queda para agarrarte, que todo pasa. Eso y unos buenos amigos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
lunes, 24 de noviembre de 2008
Un buen día
A veces una actitud positiva frente algo hace más que todas las cosas buenas. Miento, las cosas regulares con actitud positiva son grandiosas.
Y si no es así, yo miro mi Flamenco rosa de plástico, que sirve para remover bebidas, y lo mezclo todo hasta que las ondas dibujan una sonrisa.
Y si no es así, yo miro mi Flamenco rosa de plástico, que sirve para remover bebidas, y lo mezclo todo hasta que las ondas dibujan una sonrisa.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Quebrados.
La verdad es que no recuerdo ningún día lluvioso que fuera triste. A mí los días tristes siempre han llegado con el sol y preferiblemente en mayo.
Esta vez hace sol y no hace frío. Hace un día genial. Hoy hay asientos en el metro para todo el mundo e incluso he visto gente que daba dinero 'para el billete de tren'. Vamos, lo nunca visto.
Es el día en que parece que todo el mundo tiene suerte menos tú. Que todos los problemas se arreglan menos el tuyo. Y te ahogas como si estuviera lloviendo a mares, con viento y en dirección contraria a la tuya mientras caminas. Como cuando en invierno hace viento, helado, del que pincha y no te deja respirar y te arden las orejas. Y te despeina.
Esta vez hace sol y no hace frío. Hace un día genial. Hoy hay asientos en el metro para todo el mundo e incluso he visto gente que daba dinero 'para el billete de tren'. Vamos, lo nunca visto.
Es el día en que parece que todo el mundo tiene suerte menos tú. Que todos los problemas se arreglan menos el tuyo. Y te ahogas como si estuviera lloviendo a mares, con viento y en dirección contraria a la tuya mientras caminas. Como cuando en invierno hace viento, helado, del que pincha y no te deja respirar y te arden las orejas. Y te despeina.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Luna lunera
El viernes por la noche, de camino al teatro, nos acompañaba una luna enoorme y brillante por toda la carretera.
A la salida del teatro, de vuelta a casa, desde el coche vimos una estrella fugaz.
Ayer, cuando volvía a Barcelona en avión, al despegar de Madrid, la luna se reflejaba en el ala derecha del avión y, conforme maniobraba y giraba el avión la luna se resbalaba por el ala. Cuando se inclinaba hacia la derecha creía que iba a caer, pero tan pronto se anivelaba el avión la luna volvía a posarse sobre el centro del ala como si tal cosa.
Siempre he preferido el verano, pero tengo que reconocer que, en invierno, cuando el cielo está despejado la luna brilla con otro color. Y cuando está cubierto me encanta el color rojizo de las nubes, o mirar al cielo antes de ir a dormir, al bajar la persiana, esperando oscuridad y encontrar el manto espeso y tupido e incluso luminoso de un buen nubarrón de invierno.
A la salida del teatro, de vuelta a casa, desde el coche vimos una estrella fugaz.
Ayer, cuando volvía a Barcelona en avión, al despegar de Madrid, la luna se reflejaba en el ala derecha del avión y, conforme maniobraba y giraba el avión la luna se resbalaba por el ala. Cuando se inclinaba hacia la derecha creía que iba a caer, pero tan pronto se anivelaba el avión la luna volvía a posarse sobre el centro del ala como si tal cosa.
Siempre he preferido el verano, pero tengo que reconocer que, en invierno, cuando el cielo está despejado la luna brilla con otro color. Y cuando está cubierto me encanta el color rojizo de las nubes, o mirar al cielo antes de ir a dormir, al bajar la persiana, esperando oscuridad y encontrar el manto espeso y tupido e incluso luminoso de un buen nubarrón de invierno.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
A quien vivía conmigo en otro mundo.
Antes no vivía en este mundo. De verdad. Vivía en un mundo que no era el nuestro. Un mundo donde las cosas eran como y cuando queríamos, donde podíamos decir todo lo que queríamos y las cosas bonitas las compartíamos.
No quiero decir que ya no las comparta, pero quizás sería el momento de pensar que realmente no vivimos en nuestro mundo. Más bien ya no hay nuestro mundo. Cada día me doy más cuenta de que cada persona de este mundo vive en su propio mundo, y en ocasiones, los mundos se alejan prácticamente sin remedio.
No sé si será el egoísmo, la falta de tiempo, el cambio de rutina... la vida cambia. Cambia mucho. Y 7 u 8 años dan para mucho, sin duda. De todos modos, y de manera irracional, creo en la esencia y creo que una de las razones por las que ahora (hoy) estoy aquí es porque sigo rechazando el mundo.
Llamadme idealista empedernida.
Seguramente las personas que me conocen creen que yo no soy para nada optimista y mucho menos ambiciosa.
Pero es que hubo un tiempo en que no vivía en el mundo, y me gustaba no vivir en él.
No quiero decir que ya no las comparta, pero quizás sería el momento de pensar que realmente no vivimos en nuestro mundo. Más bien ya no hay nuestro mundo. Cada día me doy más cuenta de que cada persona de este mundo vive en su propio mundo, y en ocasiones, los mundos se alejan prácticamente sin remedio.
No sé si será el egoísmo, la falta de tiempo, el cambio de rutina... la vida cambia. Cambia mucho. Y 7 u 8 años dan para mucho, sin duda. De todos modos, y de manera irracional, creo en la esencia y creo que una de las razones por las que ahora (hoy) estoy aquí es porque sigo rechazando el mundo.
Llamadme idealista empedernida.
Seguramente las personas que me conocen creen que yo no soy para nada optimista y mucho menos ambiciosa.
Pero es que hubo un tiempo en que no vivía en el mundo, y me gustaba no vivir en él.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Los mapaches nunca mueren
me gusta tener una carpeta que se llama verano 2008 en vez de vacaciones 2008. Porque las vacaciones están bien, pero no es el verano. A mí me gusta el verano, la sensación de verano, porque aunque trabajara era verano y cuando no trabajaba era verano, no eran vacaciones.
me gusta también tener una colección de fotos de alberto durmiendo la siesta aunque en la mitad parezca un yonki y dé penita (nunca entenderé cómo puedes dormir así).
y también me gusta ser su novia, así en plan adolescente y tener un 'resfriado a medias'. tú la fiebre y yo los mocos.
me gustaría, por eso, que fuera otra vez verano y estar otra vez en madrid, inventándome excusas de por qué no he hecho absolutamente hasta que has llegado de trabajar y saberme la programación de la tele de memoria. desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la mañana.
pero por supuesto, todo irá mejor.
me gusta también tener una colección de fotos de alberto durmiendo la siesta aunque en la mitad parezca un yonki y dé penita (nunca entenderé cómo puedes dormir así).
y también me gusta ser su novia, así en plan adolescente y tener un 'resfriado a medias'. tú la fiebre y yo los mocos.
me gustaría, por eso, que fuera otra vez verano y estar otra vez en madrid, inventándome excusas de por qué no he hecho absolutamente hasta que has llegado de trabajar y saberme la programación de la tele de memoria. desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la mañana.
pero por supuesto, todo irá mejor.
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