Nunca he pedido una persona perfecta. Ni siquiera que lo fuera para mí.
Supongo que es por eso que nadie puede pedirme que sea perfecta.
Y estoy plagada de defectos.
Hasta la médula.
A veces creo que todo yo soy un defecto. Nunca tengo la sensación de estar haciendo algo grande, algo genial para alguien o para mí.
Cuando creo que hago algo beneficioso para mí antes o después aparecen las dudas... y siempre me rindo. Siempre he acabado rindiéndome. (Bueno, no siempre).
Y, cuando planeo algo que creo que sorprenderá a otra persona, que le encantará, que le hará sentirse bien, querido, arropado y 'pensado' (sí, esa sensación de satisfacción cuando te das cuenta de que alguien ha pensado en ti... no sé el resto del universo pero yo no la tengo muy a menudo) lo ejecutas, lo entregas, lo das, envías aquello que planeaste, por lo cual te relamiste como un gato cuando su amo sostiene su latita donde el animal no puede alcanzarla... de repente... (yo siempre pensé que después de un 'de repente' venía algo bueno) de repente no hay nada. O sí pero no lo ves. O no lo veo yo.
Y con esos actos intento ser perfecta. Intento dentro de mis principios y de mi voluntad hacer algo que la otra persona espera de mí... o mejor aún... no espera pero quiere.
Y son tantísimas las veces que no da resultado o que los resultados se van a la mierda por algo que has intentado evitar mil veces, incluso involuntario, que me planteo ya hasta qué punto merece la pena seguir esforzándote.
Seguramente, antes de que me de cuenta, me 'entregarán' algo que me hará sentir 'pensada' y entonces encontraré la razón por la cual todo vale la pena. Pero en estos momentos desearía que alguien me sentara frente a una pantalla donde se proyectara, como eso que dicen que pasa cuando te vas a morir, todas las cosas buenas que han merecido la pena a lo largo de mi vida.
En definitiva, todas las veces que caíste de la bicicleta cuando aprendías a montar en ella, todas las rodillas rascadas y las piedras metidas por debajo de la piel que sirvieron para disfrutar de un paseo maravilloso en un precioso atardecer de verano.
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
Ayuda!
Queridos lectores y lectoras... necesito vuestra ayuda.
El jueves es Sant Jordi y pretendía regalarle un cómic a mi oso panda... pero no tengo ni idea de nada!
Si me podéis recomendar algo que no pase de 15 euros (mi primer sueldo en 5 meses llegará la semana que viene...) y sea así 'independiente' de tipo Alter-Ego o Píldoras Azules os estaría profundamente agradecida.
Muchísimas gracias, espero vuestras colaboraciones :)
El jueves es Sant Jordi y pretendía regalarle un cómic a mi oso panda... pero no tengo ni idea de nada!
Si me podéis recomendar algo que no pase de 15 euros (mi primer sueldo en 5 meses llegará la semana que viene...) y sea así 'independiente' de tipo Alter-Ego o Píldoras Azules os estaría profundamente agradecida.
Muchísimas gracias, espero vuestras colaboraciones :)
lunes, 20 de abril de 2009
II
No lo parece, no lo muestro y no lo demuestro. Soy consciente de ello. Intento ser positiva y sobre todo intento ser razonable. El problema es que la razón no funciona igual en todos los sujetos que me rodean, ni siquiera la mía ha funcionado ni los últimos años de la misma manera.
Es como uno de esos relojes baratos, o de esos que van con movimiento que siempre arrastran un retraso de 1 minuto, 2... y se van acumulando hasta que te diriges a la estación y tu tren ha salido.
Yo no quiero perder el tren, ni quiero que mi razón cambie. Pero no quiero estar equivocada. A veces es tan difícil saber qué es lo correcto y lo razonable que entonces todo se difumina y todo, absolutamente todo empieza a carecer de un sentido.
No quiero que todo sea a mi manera, no quiero que todo sea acorde a mi parecer. Tan sólo quiero lo correcto, solamente pido saber qué es lo correcto.
Es como uno de esos relojes baratos, o de esos que van con movimiento que siempre arrastran un retraso de 1 minuto, 2... y se van acumulando hasta que te diriges a la estación y tu tren ha salido.
Yo no quiero perder el tren, ni quiero que mi razón cambie. Pero no quiero estar equivocada. A veces es tan difícil saber qué es lo correcto y lo razonable que entonces todo se difumina y todo, absolutamente todo empieza a carecer de un sentido.
No quiero que todo sea a mi manera, no quiero que todo sea acorde a mi parecer. Tan sólo quiero lo correcto, solamente pido saber qué es lo correcto.
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