martes, 20 de octubre de 2009

El cielo cuando está de color magenta llora.

Es cuando el sol empieza a irse a dormir cuando se apiada de todos y el calor no derrite sus lágrimas. Es entonces cuando ese cielo celeste se tiñe de naranja, de mangeta, de morado... como una de esas piruletas que comías cuando eras pequeño que llevaban infinidad de tonos mezclados. Quizás por eso el cielo se pone rojo... porque llora a pulmón como un bebé de días.

En la última hora de la tarde es cuando el sol pierde sus fuerzas y sus rayos se derriten en mil colores e intentan posarse sobre los árboles... pero la gravedad es para todos y desaparecen en el infinito para dar paso a la noche... la no tan solitaria noche, por suerte.

Cada día, en algún lugar del mundo, alguien llora a sus penas al sol cuando se va. Nunca se es el único con ganas de llorar.

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