lunes, 26 de enero de 2009

Piedra, papel o tijeras.

Soy como una galleta Oreo.
O un helado de tres sabores.
Lo que quiero decir es que tengo tres capas.
Soy fuerte, débil y fuerte. Por eso soy más una Oreo, o un corte de helado. Aparento ser fuerte, tengo mal carácter y eso siempre se asocia a una persona fuerte y resistente pero no lo soy. No creo que haya un sólo día en el que no sufra un pequeño rasguño dentro de mí. Soy como esos objetos lisos que tratas siempre de proteger de arañazos. Pero sobrevivo. Por eso creo que al final soy fuerte.

Sé que tendría que ser más fuerte, que tendría que evitar sufrir esos pequeños rasguños pero creo que en el fondo nos gusta sufrir. A mí me gusta, hasta cierto punto. Sin sufrimiento nos sentimos deshumanizados. Empatizamos normalmente con la gente que sufre, no con la que disfruta de la vida. Sí empatizamos, claro, pero menos. Muchísimo menos.

Por eso me gusta conservar mi fragilidad y disfrutar de esas pequeñas cosas que me hacen más humana, esa susceptibilidad porque en realidad, siempre sentí lástima de la gente que no es capaz de sentirse herida, o molestada, o aunque sea arrugar la frente, levantar las cejas y poner 'morritos'. Esos gestos y esas sensaciones son las que hacen que las sonrisas sepan mejor, sin duda.

No hay comentarios: